Un número creciente de organizaciones benéficas estadounidenses está considerando trasladarse a los Países Bajos, impulsadas por un clima político hostil en su país de origen. PwC ha observado un aumento significativo en organizaciones enfocadas en el cambio climático y la igualdad de género que buscan establecerse en los Países Bajos. La presión en los Estados Unidos incluye cambios fiscales que desincentivan las donaciones, la reducción de subvenciones y un aumento de las demandas legales contra estas organizaciones. Algunas incluso han sido etiquetadas erróneamente como "terroristas", sufriendo un gran daño a su reputación. Los Países Bajos, por el contrario, ofrecen un entorno regulatorio favorable y un ecosistema filantrópico bien desarrollado, además de una cultura de generosidad. Esta migración también podría generar empleo y atraer experiencia valiosa al país.