La reciente disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá se considera un punto de inflexión, con implicaciones importantes para China y otros socios comerciales clave de EE.UU. Analistas y exfuncionarios comerciales señalan que la escalada de tensiones ofrece lecciones sobre la estrategia del presidente Trump y los riesgos asociados. El deterioro de las relaciones entre Washington y Ottawa, dos de las economías más importantes del mundo, abre un nuevo frente en la política disruptiva de Trump. Esta situación podría provocar una reacción y desconfianza generalizada hacia las políticas estadounidenses. La confrontación pone de manifiesto el deseo del presidente de dejar su marca en las instituciones globales, aunque con consecuencias potencialmente negativas. Otros países observan con cautela para prever cómo responder a futuras acciones proteccionistas de Estados Unidos.