El Secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, instó a China a unirse a los esfuerzos de Washington para presionar económicamente a Irán, tras el fracaso de las negociaciones para reabrir el Estrecho de Ormuz y poner fin al conflicto de seis meses. Bessent enfatizó la dependencia energética de China del Golfo Pérsico, señalando que el 50% de su energía proviene de la región. Sugirió que sería beneficioso para China que se sumara a las sanciones. El funcionario estadounidense indicó que las nuevas sanciones podrían incluir a China y que se han mantenido conversaciones al respecto. Esta presión económica busca aislar a Irán y obligarlo a negociar. El fracaso de las negociaciones diplomáticas ha llevado a una intensificación de las medidas coercitivas.