Estados Unidos ha modificado su estrategia en Asia del Sur, comenzando a interactuar directamente con actores regionales sin la previa consulta o consideración de los intereses de la India. Este cambio representa un alejamiento de la práctica anterior donde Washington solía buscar el consentimiento de Nueva Delhi para sus iniciativas en la región. La decisión de EE.UU. sugiere una reevaluación de la importancia estratégica de la India en la formulación de su política exterior para el sur de Asia. Analistas sugieren que esta nueva aproximación podría generar tensiones en las relaciones bilaterales entre ambos países. El enfoque directo busca agilizar la diplomacia y responder a dinámicas regionales de forma más independiente. Esto podría implicar un mayor involucramiento de EE.UU. con países como Pakistán y Bangladesh. La implicación a largo plazo de este cambio aún está por verse, pero representa un giro notable en la política estadounidense hacia la región.