Estados Unidos ha comenzado la retirada de sus últimas tropas de Irak, siguiendo a la ya realizada en Siria. Esta decisión no significa el fin de la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS). Aunque las fuerzas estadounidenses se retiran, la amenaza de ISIS persiste en la región. La retirada se centra en Kurdistán, donde las tropas estadounidenses han estado activamente involucradas en operaciones contra el terrorismo. El futuro de la seguridad en Irak dependerá de las fuerzas locales y la cooperación internacional. La retirada implica un cambio estratégico en la política exterior estadounidense en la región. Se espera que las fuerzas iraquíes asuman la responsabilidad principal de la seguridad en el país.

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