Durante años, Estados Unidos y la Unión Europea invirtieron recursos políticos y financieros en la creación de la Estructura Especial Anticorrupción (SPAK) en Albania. SPAK fue concebida como una institución ambiciosa para combatir la corrupción, investigando intereses políticos poderosos y el crimen organizado. Su diseño priorizó la independencia y la capacidad de investigar a altos funcionarios y redes criminales transnacionales. El objetivo principal era restaurar la confianza pública en el estado de derecho. Se espera que SPAK opere sin presiones políticas y persiga investigaciones complejas. Su éxito dependerá de su capacidad para cumplir con el propósito para el cual fue creada, tras el apoyo recibido. Ahora, la efectividad de SPAK es crucial para demostrar el valor de la inversión realizada.