La escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos en Medio Oriente ha desembocado en una guerra aérea que se extiende por más de dos semanas, con ataques diarios con misiles y drones. A diferencia de EE.UU., Irán parece tener una estrategia más definida, enfocándose en atacar bases que albergan personal y equipo militar estadounidense, como la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania, que fue atacada dos veces en 48 horas y sufrió daños significativos en sus hangares. Dos militares estadounidenses han muerto y hay decenas de heridos, además de daños a helicópteros. Se sospecha que EE.UU. ocultó información sobre las bajas por razones estratégicas. Irán está utilizando misiles rápidos y maniobrables para evadir las defensas aéreas, lo que preocupa a las fuerzas estadounidenses, quienes han movido material militar a Jordania, más alejado de Irán. Expertos sugieren que Irán podría estar recibiendo ayuda de Rusia o China para obtener inteligencia precisa y atacar objetivos sensibles a gran distancia.