El embajador de Estados Unidos en Rumanía, Darryl Nirenberg, destacó en un evento por el Día de la Independencia de EE.UU. que la excepcionalidad estadounidense reside en su idea fundacional de libertad individual. Nirenberg enfatizó que el gobierno debe servir al pueblo y que los derechos están protegidos por la ley, no concedidos por el poder político. Durante su discurso, resaltó la importancia del socio estratégico entre Rumanía y Estados Unidos. El embajador reconoció que los rumanos comprenden profundamente el valor de la libertad, habiendo experimentado el costo del comunismo. Nirenberg instó a la continua renovación, transmisión y defensa de la democracia, advirtiendo que no es un derecho adquirido. Su mensaje subrayó la necesidad de proteger los principios democráticos fundamentales.
