La reducción de la ayuda estadounidense, iniciada con la segunda administración de Donald Trump, ha afectado significativamente los sistemas de salud en África. Expertos en la materia coinciden en la necesidad de fortalecer la capacidad y autonomía de los países africanos para mitigar el impacto de estos recortes. Se enfatiza la importancia de invertir en la formación de personal sanitario local y en la infraestructura de salud existente. La dependencia de la ayuda externa dificulta la sostenibilidad a largo plazo de los programas de salud. Los especialistas abogan por un enfoque que priorice la propiedad africana y la adaptación de las soluciones a las necesidades específicas de cada país. El debate se centra en cómo construir sistemas de salud resilientes y capaces de responder a los desafíos futuros, más allá de la asistencia internacional.
