Estados Unidos acusó a Israel de ser responsable de un ataque al aeropuerto militar en la provincia de Idlib, Siria. El enviado estadounidense en Siria calificó el ataque como una "escalada innecesaria” que no contribuye a la estabilidad regional. Esta acusación pública representa una rara crítica directa de Washington a sus aliados israelíes. La administración estadounidense expresó su preocupación por la creciente tensión en la región. El ataque pone de manifiesto la delicada situación en Siria y las complejas dinámicas geopolíticas. Se teme que esta acción pueda provocar represalias y una mayor inestabilidad. El gobierno de EE.UU. instó a todas las partes a evitar acciones que podrían exacerbar el conflicto.