Irán ha acusado a Estados Unidos de bombardear una instalación de almacenamiento de agua en la provincia de Hormozgan, destinada al uso civil de aproximadamente 20.000 personas. Teherán afirma que el ataque dañó la infraestructura hídrica y podría constituir una violación de las Convenciones de Ginebra. El gobierno iraní denuncia que el bombardeo afectó el suministro de agua potable a la población local. Estados Unidos aún no ha comentado oficialmente sobre las acusaciones. Este incidente se produce en un contexto de tensiones regionales y acusaciones mutuas entre Irán y EE.UU. La posible violación de las Convenciones de Ginebra, si se confirma, podría tener implicaciones legales internacionales. La situación plantea preocupaciones sobre el acceso a recursos básicos como el agua en zonas de conflicto.