Estados Unidos implementó formalmente nuevos aranceles basados en la Sección 301, enfocándose en preocupaciones sobre trabajo forzado. A diferencia de Japón y Corea del Sur, Taiwán negoció una exención que evita la doble imposición de aranceles existentes del 10%. El Ministerio de Economía de Taiwán manifiesta que esta situación otorga una ventaja competitiva significativa a la isla. Los nuevos aranceles impactan una variedad de productos chinos, buscando presionar a Pekín sobre sus prácticas laborales. El gobierno taiwanés está monitoreando de cerca los efectos de estos aranceles en las cadenas de suministro. Se espera que las empresas taiwanesas que operan en China se adapten a estos cambios. La exención para Taiwán refleja las sólidas relaciones económicas y políticas entre Taiwán y Estados Unidos.