En Fátima, Portugal, se llevan a cabo exorcismos mensuales gratuitos en un sótano de un centro comercial, realizados por un grupo desligado de la Iglesia Católica. La Prelatura de San Pedro y San Pablo, organización responsable de estos rituales, está compuesta por clérigos no reconocidos por el Vaticano. Tanto el Vaticano como las diócesis de Roma y Leiria-Fátima han emitido advertencias sobre las prácticas de esta prelatura. Las autoridades eclesiásticas cuestionan la legitimidad de los exorcismos realizados fuera del marco oficial de la Iglesia. Estos exorcismos atraen a personas que buscan liberación espiritual, a pesar de la desaprobación de la jerarquía católica. La práctica ha generado preocupación debido a la falta de supervisión y la posible vulnerabilidad de los participantes. La Iglesia enfatiza la importancia de recurrir a exorcistas oficialmente reconocidos y autorizados.
