El viceministro de Justicia ruso, Vadim Balanin, ha declarado que las parejas que conviven sin estar casadas representan una amenaza para la seguridad nacional de Rusia. Esta afirmación inusual se produce en un contexto de creciente preocupación por los valores tradicionales en el país. Balanin también expresó su inquietud por el alto índice de divorcios registrado en Rusia, sin detallar la conexión directa entre ambos fenómenos y la seguridad. La declaración ha generado sorpresa y debate, cuestionando las motivaciones detrás de esta nueva narrativa oficial. No se han ofrecido explicaciones concretas sobre cómo la convivencia o los divorcios podrían afectar la seguridad del Estado. Analistas sugieren que esta retórica podría estar relacionada con intentos de reforzar el conservadurismo social y demográfico en Rusia. La postura del gobierno ruso refleja una tendencia a asociar la estabilidad nacional con la promoción de la familia tradicional.