Päivi Männistö, embarazada de su tercer hijo, fue inesperadamente abandonada por su pareja en diciembre de 2016. La ruptura, que llegó como un shock, la obligó a alejarse temporalmente de su trabajo. Männistö se encontró, en gran medida, sola en la responsabilidad del cuidado de sus hijos. A pesar de que la relación de seis años había enfrentado dificultades, incluyendo un período de separación, existían planes para reunirse. La experiencia, aunque agotadora, le brindó una nueva perspectiva sobre su vida. La situación forzó a Päivi a replantearse su futuro y a encontrar nuevas fuerzas en medio de la adversidad.
