Estudios recientes evidencian una distribución desigual de las responsabilidades domésticas, recayendo predominantemente sobre las mujeres. Esta carga desproporcionada se extiende también a la planificación familiar, generando una inequidad de género en el ámbito privado. Expertos señalan que esta situación impacta negativamente en la salud mental y el desarrollo profesional de las mujeres. Se insta a los hombres a asumir un rol más activo y equitativo en las tareas del hogar y la crianza de los hijos. La colaboración en estas áreas es fundamental para construir relaciones más justas y saludables. La revisión de roles tradicionales y la promoción de la corresponsabilidad son clave para lograr un cambio significativo. Esta problemática afecta a hogares de diversos contextos socioeconómicos y culturales.
