Un estudio liderado por la Universidad Tsinghua revela que las corrientes de turbidez, capaces de dañar cables de internet submarinos, son más frecuentes de lo que se pensaba. Investigadores internacionales descubrieron que estas corrientes no se limitan a entornos marinos abruptos, sino que también se forman en ambientes tranquilos como lagos y embalses. Este hallazgo desafía la comprensión previa sobre la formación y comportamiento de estas potentes corrientes submarinas. El estudio, basado en nuevas investigaciones, indica un riesgo mayor para la infraestructura crítica de comunicaciones a nivel mundial. Las corrientes de turbidez pueden remodelar los fondos oceánicos y afectar la integridad de los cables que transportan el tráfico de internet global. La mayor frecuencia de estas corrientes exige una reevaluación de las estrategias de protección y mantenimiento de estos cables esenciales. Los resultados proporcionan información valiosa para mitigar los daños y garantizar la estabilidad de la conectividad global.
