Abelardo se impuso en las elecciones a Iván Cepeda, desafiando las expectativas iniciales. La victoria de Abelardo se atribuye a un sólido respaldo proveniente de sectores populares, especialmente en áreas urbanas de la región andina. Cepeda, quien buscaba capitalizar el apoyo de estos mismos estratos sociales, no logró concretar su remontada. El resultado electoral destaca la importancia del voto popular en la configuración del panorama político actual. Analistas sugieren que la campaña de Abelardo conectó eficazmente con las preocupaciones y necesidades de la clase trabajadora. Este triunfo representa un cambio significativo en la dinámica política local, evidenciando el poder de movilización de los sectores populares. La Silla Vacía reporta este inesperado desenlace electoral.
