Las Naciones Unidas ha expresado su profunda preocupación por la reciente incursión de un ministro israelí, acompañado por un grupo de extremistas y más de 4.000 colonos judíos, en la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén Este ocupada. La ONU advierte que esta acción representa un grave peligro para el statu quo de los lugares sagrados en Jerusalén, avivando las tensiones en la región. La incursión ha generado fuertes críticas internacionales y temores de una escalada del conflicto. La comunidad internacional insta a la calma y al respeto del statu quo histórico y legal de la Explanada de las Mezquitas. Esta situación pone de manifiesto la fragilidad de la paz en Jerusalén y la importancia de proteger los lugares religiosos. Se enfatiza la necesidad de evitar acciones que puedan alterar el delicado equilibrio en la ciudad santa.