La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido que el mundo ha perdido la oportunidad de prevenir algunos de los peores efectos del calentamiento global. Este reconocimiento marca un cambio estratégico en la lucha contra el cambio climático, admitiendo que ciertos daños son ahora inevitables. Funcionarios de la ONU enfatizan que el foco debe cambiar hacia la mitigación de los daños y la búsqueda de soluciones para reducir las temperaturas a niveles más seguros. No obstante, el informe implica una admisión sombría sobre la inacción pasada y la lentitud en las respuestas globales. Se requiere ahora un esfuerzo concertado para adaptarse a las consecuencias ya presentes y evitar un futuro aún más catastrófico. El objetivo principal se centra en limitar el aumento de la temperatura global. Esta nueva fase exige un replanteamiento completo de las estrategias climáticas a nivel mundial.