La candidatura de Macky Sall para el puesto de Secretario General de las Naciones Unidas se encuentra en una situación difícil tras obtener solo cinco votos de apoyo después de cuatro votaciones indicativas. Mientras que Rebeca Grynspan gana terreno, con diez votos favorables, Sall enfrenta oposición mayoritaria, la amenaza de un veto y el respaldo inestable de algunos países. A pesar de las esperanzas iniciales de seis votos positivos, Sall necesita convencer a al menos cuatro Estados que ya han rechazado su candidatura. La situación se complica por la falta de apoyo unánime de la Unión Africana y la reciente controversia en Senegal, donde el gobierno inicialmente no respaldaba su postulación. El anonimato de los votos dificulta identificar la fuente del veto potencial, pero se especula que una gran potencia podría estar detrás de la oposición. Este revés ocurre en un contexto de tensiones internas en Senegal y la pérdida de apoyo tras el respaldo de Bassirou Diomaye Faye.