Tras doce días de arduo viaje, Ulises y su hijo Telémaco finalmente ejecutan su venganza. La historia culmina en un estallido de violencia contra aquellos que los desafiaron y traicionaron. Los rivales de Ulises y las sirvientas infieles enfrentan un castigo implacable por sus acciones. Este episodio marca el fin de una larga odisea llena de peligros y desafíos. El relato destaca la determinación de Ulises en restaurar el orden en su reino. La escena final es descrita como un baño de sangre, simbolizando el precio de la justicia y la lealtad. El viaje de Ulises concluye con la reafirmación de su poder y el restablecimiento de su autoridad.