La Guardia de Fronteras polaca ha confirmado la expulsión de una ciudadana ucraniana de 45 años a su país de origen. La mujer, con un historial de múltiples infracciones legales en Polonia, había sido condenada en dos ocasiones por tribunales polacos. Como consecuencia de sus actos, se le impuso una prohibición de entrada de cinco años tanto a Polonia como a la zona Schengen. Las autoridades polacas justificaron la decisión argumentando una "amenaza real y permanente" que representaba la presencia de la mujer en el país. La expulsión se realizó bajo supervisión de la Guardia de Fronteras, que se encargó de su traslado a la frontera ucraniana. Este caso subraya la aplicación de las leyes de inmigración polacas en relación con ciudadanos extranjeros con antecedentes penales.