Equipos médicos y cirujanos están trabajando en hospitales de campaña improvisados cerca del frente de batalla en Ucrania, brindando atención crítica a soldados heridos. La evacuación de los heridos es una carrera contra el tiempo, ya que los equipos médicos son blanco prioritario de los ataques rusos. Un soldado gravemente herido llegó a un quirófano subterráneo en tan solo cuatro horas después de resultar herido en combate. Las condiciones en estos hospitales son extremadamente difíciles, con cirujanos incluso limpiando la sangre del suelo. Los médicos se enfrentan a lesiones devastadoras, incluyendo amputaciones y heridas graves. Su labor es crucial para dar a los soldados una oportunidad de supervivencia en medio del conflicto.
