La OTAN evalúa que los ataques ucranianos en territorio ruso están generando un impacto creciente en la capacidad de Moscú para continuar con la guerra. Estos ataques estarían interrumpiendo las líneas de logística rusas, dificultando el suministro de recursos a las tropas. Además, se reporta la desactivación de sistemas de defensa aérea rusos como consecuencia de estos ataques. La infraestructura energética rusa también ha sufrido daños significativos. La OTAN considera que estas acciones están debilitando la capacidad bélica general de Rusia. No obstante, la alianza no ha confirmado si está proporcionando apoyo directo a estas operaciones. La evaluación de la OTAN se basa en inteligencia y análisis de la situación sobre el terreno.