La pequeña ciudad de Peretschyn, en el oeste de Ucrania, se enfrentaba al abandono antes de la guerra. La llegada masiva de refugiados procedentes del este del país ha revitalizado la localidad, transformando su demografía y dinamizando su economía. Sin embargo, esta afluencia también ha generado tensiones y conflictos entre los residentes originales y los recién llegados. La presencia de los refugiados ha cambiado la fisonomía de Peretschyn, inyectando nueva vida a una comunidad en declive. A pesar de los desafíos, la ciudad experimenta una inesperada oportunidad de futuro gracias a la crisis bélica. La integración de los desplazados internos es ahora un factor clave para el desarrollo de Peretschyn.