Recientemente, cerca de Lyman, las fuerzas ucranianas lograron revertir un año de avances rusos mediante asaltos blindados, a pesar de la creencia inicial de que los robots fueron los responsables. Si bien los robots jugaron un papel crucial en la preparación del terreno, despejando minas y destruyendo búnkeres, fue la infantería ucraniana, transportada en vehículos blindados, la que finalmente tomó y aseguró el territorio. Este éxito demuestra que los asaltos blindados, lejos de ser obsoletos, siguen siendo una táctica efectiva en el campo de batalla moderno. La combinación de tecnología robótica y la valentía de la infantería resultó decisiva para el avance ucraniano en la zona de Lyman. Este caso destaca la importancia de la integración de diferentes capacidades militares para obtener resultados estratégicos. La participación directa de la infantería en vehículos blindados fue fundamental para consolidar las ganancias territoriales.