Moscú fue objeto de un ataque masivo con drones ucranianos, con al menos 60 aparatos dirigidos a la ciudad. El ataque impactó una refinería de petróleo fundamental, ubicada a pocos kilómetros del Kremlin, según informes. Las autoridades cerraron temporalmente cuatro aeropuertos de la capital como medida de seguridad. El alcalde de Moscú confirmó el incidente y las restricciones aéreas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, responsabilizó a Vladímir Putin por la negativa a mantener una reunión para discutir la situación. Este ataque representa una escalada en las tensiones entre ambos países y una demostración de la capacidad ucraniana para alcanzar objetivos estratégicos en territorio ruso.