Ucrania ha implementado una nueva estrategia que implica atacar la infraestructura digital rusa, específicamente la empresa conocida como “el Google de Rusia”. Estos ataques no se limitan a objetivos militares, sino que también afectan a la población civil rusa al interrumpir servicios cotidianos como sistemas de pago, aplicaciones de taxis y sistemas de acceso. Según Jakob Hedenskog del Instituto de Asuntos Exteriores, estos efectos secundarios son intencionales y no se consideran negativos desde la perspectiva ucraniana. La estrategia busca debilitar a Rusia en múltiples frentes, incluyendo el tecnológico y económico. La interrupción de servicios esenciales busca presionar a la población y al gobierno ruso. Este enfoque demuestra un cambio en las tácticas de Ucrania en el conflicto. El impacto de estos ciberataques podría tener consecuencias a largo plazo para la infraestructura digital rusa.