Las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania llevaron a cabo ataques con drones contra 29 instalaciones energéticas en territorios ocupados durante las últimas 24 horas. Este ataque forma parte de una campaña más amplia que ha tenido como objetivo 240 instalaciones energéticas entre el 1 de julio y el 13 de agosto. Las autoridades ucranianas no han detallado la naturaleza específica del daño causado, pero confirman el impacto en la infraestructura energética en áreas bajo control ruso. Los ataques parecen destinados a debilitar la capacidad logística y operativa de las fuerzas ocupantes. Esta acción se enmarca en la actual contraofensiva ucraniana. Se espera que continúen los esfuerzos para degradar los recursos y la infraestructura crítica en las zonas ocupadas. La efectividad a largo plazo de estos ataques aún está por verse, pero representan una escalada en la estrategia militar de Ucrania.