La guerra en Ucrania amenaza con provocar una crisis alimentaria global, aunque el impacto más grave podría sentirse lejos del conflicto directo. Se estima que un tercio de la producción de granos de la región agrícola de Europa –de la que Ucrania sigue siendo un actor clave– podría arruinarse. Rusia, el mayor exportador mundial de trigo, redujo sus exportaciones a la mitad en septiembre, exacerbando la situación. Esta reducción plantea riesgos para los agricultores a nivel mundial, así como para los consumidores y especialmente para los países africanos. La preocupación radica en la posibilidad de que la escasez de alimentos obligue a personas hambrientas a emigrar hacia Europa en busca de sustento, lo que podría generar tensiones migratorias y sociales en el continente europeo. La estabilidad del suministro de granos es fundamental para prevenir una crisis humanitaria a gran escala.

English
Français
Español
हिन्दी
中文