El conflicto en Ucrania está generando una creciente presión económica sobre las pequeñas empresas en Rusia. Aumento de impuestos, una inflación persistente y la disminución de la confianza del consumidor están afectando su desempeño. Los considerables gastos de Moscú en la guerra han contribuido a este panorama desfavorable. Las empresas se enfrentan a mayores costos operativos y una demanda interna reducida. Esta situación amenaza la estabilidad y el crecimiento del sector de las pequeñas y medianas empresas en Rusia. Analistas señalan que la prolongación del conflicto podría agravar aún más estos desafíos económicos.