Las fuerzas rusas causaron la muerte de dos civiles e hirieron a más de veinte personas en las regiones de Donetsk y Jersón durante el último día. Los bombardeos y ataques se concentraron en áreas pobladas, afectando directamente a la población civil. Donetsk fue particularmente golpeada, sufriendo la mayor parte de las bajas. Las autoridades ucranianas han condenado estos ataques, calificándolos como un acto deliberado de terror contra la población. Se están llevando a cabo operaciones de rescate y asistencia médica para atender a los heridos. La situación humanitaria en ambas regiones sigue siendo crítica debido a la intensificación de los combates. Este incidente se suma al creciente número de víctimas civiles registradas desde el inicio de la invasión rusa.