Europa prometió a Ucrania una fuerza de disuasión para contrarrestar la agresión rusa, sin embargo, la efectividad de esta promesa depende de la llegada de misiles de largo alcance. Estos misiles, cruciales para la capacidad de disuasión, no estarán operativos hasta 2029, generando preocupación sobre la defensa a corto y mediano plazo. Sorprendentemente, la única línea de producción actualmente en marcha para este tipo de armamento se encuentra en territorio ucraniano. Esto significa que Ucrania deberá depender de su propia capacidad industrial para fortalecer su defensa mientras espera las entregas europeas. La situación plantea interrogantes sobre la sincronización de las promesas de apoyo internacional y la realidad de las necesidades inmediatas de Ucrania en el conflicto. El retraso en la entrega de los misiles pone de relieve la complejidad de la producción y el suministro de armamento avanzado en tiempos de guerra.