Ucrania ha comenzado a atacar centros de control espacial rusos, instalaciones que Moscú consideraba intocables. Durante décadas, el ejército ruso ha dependido de una amplia red de infraestructura terrestre para comunicaciones globales, reconocimiento y navegación. Estos centros estratégicos, ubicados profundamente detrás de las líneas del frente y protegidos por defensas aéreas, eran vistos como invulnerables. Los ataques ucranianos buscan debilitar el programa espacial ruso y su capacidad de mantener operaciones críticas. La capacidad de Rusia para realizar tareas de vigilancia y comunicaciones se ve ahora comprometida. Este cambio en la estrategia de Ucrania representa un desafío significativo para las capacidades militares rusas.

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