Ucrania está intensificando sus esfuerzos para neutralizar la capacidad de Rusia de lanzar misiles de crucero Kalibr contra ciudades ucranianas. Los analistas informan que Ucrania habría destruido tres buques rusos portadores de estos misiles en una sola noche, reduciendo la flota rusa capaz de utilizarlos a solo ocho embarcaciones. Este ataque representa un importante golpe para la capacidad marítima ofensiva de Rusia en el contexto de la guerra en Ucrania. La operación ucraniana se centra en debilitar la capacidad de Rusia de atacar infraestructura crítica y áreas urbanas. Se cree que los buques destruidos operaban en el Mar Negro. El éxito de estos ataques podría influir significativamente en la trayectoria del conflicto y en la protección de las ciudades ucranianas.