Las fuerzas ucranianas intensificaron sus ataques en Crimea el 20 de junio, enfocándose en el puente del estrecho de Henichesk, una ruta logística clave para Rusia. Los ataques también se dirigieron a instalaciones logísticas en la retaguardia. Un comandante en la línea del frente argumenta que Rusia enfrenta dificultades para obtener los microchips necesarios para mantener sus sistemas de defensa en la península. Esta situación genera dudas sobre la capacidad de Rusia para defender Crimea a largo plazo. Los recientes ataques ucranianos buscan aislar territorialmente Crimea, transformándola efectivamente en una isla. La estrategia de Kiev parece centrarse en degradar progresivamente las capacidades militares y logísticas rusas en la región. La falta de componentes esenciales como los microchips podría ser un factor determinante en el futuro control de Crimea.