Ucrania llevó a cabo una serie de ataques con drones en Crimea, territorio ocupado por Rusia. Los ataques se centraron en infraestructuras críticas para la logística militar rusa, incluyendo puentes clave. También se reportaron impactos en áreas de concentración de tropas y depósitos de combustible. Las autoridades ucranianas no han reclamado directamente la responsabilidad de los ataques, pero fuentes confirman su autoría. El objetivo principal parece ser interrumpir las líneas de suministro rusas en la región. Los ataques representan una escalada en el conflicto y una demostración de la capacidad ucraniana para alcanzar objetivos en territorio ocupado. Rusia aún no ha emitido una declaración oficial detallada sobre los daños causados.