Ucrania llevó a cabo ataques contra un centro de comunicaciones satelital y plantas de producción de armas en territorio ruso el 22 de julio. Como consecuencia, las operaciones en cuatro aeropuertos de Moscú fueron temporalmente suspendidas, generando interrupciones en el tráfico aéreo. Las autoridades rusas confirmaron los ataques, aunque minimizaron los daños. Ucrania no ha comentado oficialmente su responsabilidad directa, pero fuentes de inteligencia occidentales confirman su participación. Los ataques se producen en un contexto de intensificación de los enfrentamientos en la guerra en Ucrania. Se reportan daños materiales, pero no se han confirmado víctimas hasta el momento. Este incidente marca una escalada en la capacidad de Ucrania para atacar objetivos estratégicos dentro de Rusia.
