Las fuerzas de defensa ucranianas llevaron a cabo un ataque contra el Combinado Kamensky, una planta de combustible sólido para cohetes ubicada en la región rusa de Rostov, cerca de la frontera con Ucrania, durante la noche del 15 al 16 de agosto. El Estado Mayor ucraniano también informó sobre los efectos de ataques anteriores en plantas petroquímicas en las regiones de Tyumen y Orenburg, ubicadas a más de 2.000 km y 1.500 km de la frontera, respectivamente. Estos ataques parecen ser parte de una estrategia ucraniana para degradar la capacidad de producción de materiales bélicos de Rusia. Las instalaciones atacadas son cruciales para la producción de cohetes. Los ataques a larga distancia demuestran la creciente capacidad de Ucrania para alcanzar objetivos estratégicos en el interior de Rusia. Se desconoce la extensión total de los daños, pero se confirma la interrupción de operaciones en las plantas afectadas. Rusia aún no ha comentado oficialmente sobre el ataque.