Las fuerzas ucranianas llevaron a cabo un ataque contra el aeródromo militar de Chalino, situado en la región rusa de Kursk. Durante la operación, se logró impactar un avión de combate MiG-29 y un sistema de defensa antiaérea Pantsir. Según los informes proporcionados por Ucrania, los daños materiales ascienden a casi 40 millones de euros. Este golpe representa una pérdida significativa de equipamiento estratégico para el ejército ruso en la zona. La acción subraya la capacidad de Ucrania para ejecutar ataques precisos en territorio enemigo. El impacto en la infraestructura aérea debilita la capacidad operativa local. Finalmente, el operativo confirma la intensidad de los enfrentamientos tecnológicos y militares actuales.