Durante la noche del 30 al 31 de julio, unidades de la Inteligencia de Defensa de Ucrania, en conjunto con las fuerzas de defensa, llevaron a cabo un ataque exitoso contra una refinería de petróleo en Volgogrado, Rusia. La refinería, una de las más grandes de la región, fue el objetivo de la operación. Este ataque representa una intensificación de las operaciones ucranianas en territorio ruso. Aunque los detalles específicos del ataque son limitados, fuentes confirman la participación de la Inteligencia de Defensa y las fuerzas armadas de Ucrania. El objetivo estratégico de golpear la infraestructura energética rusa busca debilitar la capacidad de Rusia para financiar la guerra. El incidente subraya la creciente vulnerabilidad de las instalaciones clave de Rusia a los ataques a larga distancia. Se espera que este ataque tenga implicaciones significativas para el suministro de combustible en la región.