Los recientes ataques ucranianos de largo alcance han provocado un repliegue de los sistemas de defensa aérea rusos. Rusia está redistribuyendo estos sistemas para proteger la capital, Moscú, y el puente de Kerch en Crimea. Según el presidente Volodimir Zelenski, esta reubicación, basada en información de los servicios de inteligencia militar ucranianos, debilita la protección aérea en otras áreas de Rusia y en los territorios ocupados. La intensificación de los ataques ucranianos está obligando a Rusia a priorizar la defensa de objetivos estratégicos clave. Esta estrategia rusa podría dejar vulnerables otras regiones. Zelenski informó sobre esta situación el 24 de junio, según reporta Kyiv Independent. La medida refleja la creciente presión militar sobre Rusia.