Ataques nocturnos ucranianos han provocado incendios en dos refinerías de petróleo rusas ubicadas en las regiones de Krasnodar y Yaroslavl. El presidente Volodímir Zelenski confirmó las operaciones, destacando su objetivo de debilitar la capacidad bélica de Rusia. Los ataques representan una escalada en la estrategia ucraniana de golpear directamente la infraestructura energética rusa. No se han proporcionado detalles específicos sobre la magnitud de los daños o las posibles víctimas. Moscú aún no ha emitido una declaración oficial detallada sobre el incidente. Estos ataques se producen en un momento crítico del conflicto, con ambos bandos intensificando sus operaciones. El objetivo declarado de Ucrania es interrumpir el suministro de combustible y la producción de armas rusas.