Un depósito de combustible en la región rusa de Yaroslavl fue alcanzado por drones ucranianos el domingo, provocando un incendio de gran magnitud. Tanto Rusia como Ucrania confirmaron el ataque, destacando que el objetivo se encontraba a más de 700 kilómetros de la frontera ucraniana. Este incidente marca una escalada en el conflicto, demostrando la capacidad de Ucrania para golpear profundamente dentro del territorio ruso. Simultáneamente, una planta química en la región de Tula, cerca de Moscú, también fue objeto de un ataque. Las autoridades rusas investigan las circunstancias exactas y evalúan los daños causados por ambos ataques. Ucrania no ha ofrecido detalles específicos sobre los drones utilizados ni la extensión de los daños infligidos.