Ucrania intensificó sus ataques con drones en territorio ruso y Crimea ocupada, alcanzando refinerías, bases navales y plantas de energía. Estos ataques ocurren en un contexto de continuos ataques rusos que resultaron en la muerte de 19 civiles en el último día. Particularmente grave fue el ataque en Kyiv, donde fallecieron 30 personas el día anterior. La situación demuestra que el interior de Rusia ya no está a salvo de los ataques ucranianos, sugiriendo una escalada en el conflicto. Los ataques ucranianos parecen dirigidos a la infraestructura crítica rusa, complicando su capacidad para sostener la guerra. Moscú, por su parte, continúa sus ofensivas, con un alto costo en vidas civiles. Este patrón de ataques y contraataques indica una intensificación de la guerra que entra en su día 1591.