La administración rusa en la península de Crimea ha prohibido la venta de combustible en todas las estaciones de servicio. Según informó Sergej Aksjonov, jefe de la región ocupada, el suministro de carburantes queda reservado exclusivamente para los organismos gubernamentales. Esta medida se implementó tras una serie de ataques lanzados por el ejército ucraniano contra la península de Kerch. El balance provisional de la ofensiva indica que al menos cuatro personas han muerto. Asimismo, se reporta que otras 28 personas resultaron heridas durante los bombardeos. La noticia fue difundida a través de la red social Telegram el domingo por la mañana. El control de los recursos energéticos busca priorizar la logística oficial en medio del conflicto.