El mes de julio fue el más letal para los civiles en Ucrania desde el inicio de la invasión rusa en 2022. Las fuerzas ucranianas advierten que Rusia está intensificando sus ataques con misiles balísticos, buscando sobrepasar la capacidad de la defensa aérea ucraniana, que se encuentra debilitada. Los ataques masivos buscan saturar los sistemas de defensa. Inteligencia sugiere que Moscú ha superado sus objetivos mensuales de producción y despliegue de armamento. Este incremento representa una escalada significativa en la intensidad de la guerra, poniendo en mayor riesgo a la población civil. La estrategia rusa parece enfocarse en abrumar las defensas ucranianas con un volumen sin precedentes de misiles. La situación plantea serias preocupaciones sobre la protección de la infraestructura crítica y la seguridad de los ciudadanos.