Ucrania se enfrenta a una creciente vulnerabilidad ante los misiles balísticos rusos, tras agotar sus reservas de misiles antibalísticos proporcionados principalmente por Estados Unidos, y en menor medida, Francia e Italia. Esta carencia de defensas ha motivado un aumento en las letales ofensivas rusas, concentradas especialmente en la capital, Kiev. La situación plantea un desafío crítico para la protección de la infraestructura civil y la población ucraniana. Las autoridades ucranianas están buscando activamente soluciones para reforzar su capacidad de defensa aérea. Se teme que la falta de sistemas de defensa eficaces aumente significativamente el número de víctimas civiles y la destrucción de infraestructuras esenciales. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución del conflicto y la necesidad de un apoyo continuo a Ucrania. Esta vulnerabilidad estratégica exige una respuesta coordinada para proteger a Ucrania de los ataques rusos.