Las Fuerzas Armadas de Ucrania presuntamente utilizaron por primera vez un nuevo misil de largo alcance, con una capacidad de 550 kilómetros, para atacar posiciones rusas en Donetsk. Según informes de los medios ucranianos, esta arma fue suministrada en secreto por Estados Unidos. Se sugiere que Washington habría proporcionado este misil para evaluar su efectividad en un entorno de combate real. Este ataque representa una escalada significativa en el conflicto, ya que Ucrania extiende su alcance de ataque. La utilización de esta nueva arma podría indicar un cambio en la estrategia militar de Kiev. Se desconoce la respuesta de Rusia ante este incidente, pero se espera una intensificación del conflicto en la región.